BIENVENIDOS

"Si hay en el mundo una historia acreditada, es la de los vampiros. No les hace falta nada: testimonios orales, certificados de personas notables, de cirujanos, de curas, de magistrados. La evidencia jurídica es de las más completas. Con todo, ¿quién cree en los vampiros? ¿seremos todos condenados por no haber creído en ellos?"

J.J. Rousseau


viernes, 23 de julio de 2010

Oscuro idilio


En ese suelo inmundo yacían los dos amantes.
Ella, maraña de cabellos castaños,
mueca de horror y dolor,
arrojo de juventud y desperdicio;
observaba aún a su amado.
Dos pequeñas cicatrices en su cuello de cisne,
prueba maldita de su oscura muerte,
delataban al infiel amor de ansiedad incontrolable.
Pálida y fría yacía ella,
hermosa como sol de medianoche,
¡qué destino tan cruel el de la doncella!
Morir en una noche sin luna.

Él, ejemplar de belleza inerte,
yacía al lado de su amada.
Asesinado por el hermoso firmamento,
incinerado por su frío calor.
Nada más que cenizas quedaban
de aquello que un día fue amor.

Bajo el oscuro cielo sin luna
él la buscó para obsequiarle la eternidad
mas su maldito instinto pudo más que la razón.
En ese frenesí de sensaciones,
enfrentamiento de poder y debilidad,
extrajo él hasta la última llovizna
de la savia de la difunta.

Aquellos ojos horrorizados lo observaban
sin ninguna emoción ahora.
Incrédulo y arrepentido,
se consumió por el sol estival.
Nada quedaba ya del vampiro,
cuyas cenizas se evaporaron.
Nada quedaba de ese gran amor
en este oscuro mundo humano.

La eternidad sería su consuelo,
una nueva oportunidad;
aquellas almas unidas ya no se separarán.
Se arrancó la vida aquel peregrino
para acompañarla en su viaje perpetuo,
protector nocturno y frío,
guardián de su eterno sueño de amor.

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