BIENVENIDOS

"Si hay en el mundo una historia acreditada, es la de los vampiros. No les hace falta nada: testimonios orales, certificados de personas notables, de cirujanos, de curas, de magistrados. La evidencia jurídica es de las más completas. Con todo, ¿quién cree en los vampiros? ¿seremos todos condenados por no haber creído en ellos?"

J.J. Rousseau


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viernes, 30 de julio de 2010

La condesa sangrienta

Este es uno de mis personajes favoritos, así que este artículo va dedicado a Elisabeth Bathory. Espero que sea de su agrado.


Elisabeth Bathory de Ecsed ha sido conocida a través de la historia debido a los múltiples asesinatos de doncellas causados por su orgullo y vanidad.


Biografía


Nace en Hungría el 7 de agosto de 1560 y muere el 21 de agosto de 1614. Su madre fue Anna Bathory de Somlyó y su padre, Jorge Bathory de Ecsed.
Formaba parte de la aristocracia húngara y tenía como parientes a personajes muy poderosos e importantes de la época. Su infancia la vivió en el castillo de los Ecsed.

A sus 15 años (en 1575) se casó con el conde Ferenc Nádasdy, de 26 años de edad, con quien estaba comprometida desde 1571. Se sabe que se fueron a vivir al castillo de Cachtice, aunque Ferenc no pasaba mucho tiempo en ese lugar. La mayoría del tiempo se la pasaba batallando e ideando formas de castigar a sus sirvientes, junto con Elisabeth.

Tuvo cuatro hijos, productos de su matrimonio con el conde Nádasdy: Ana, Úrsula, Katrynna y Pablo.
Su esposo, apodado "el caballero negro de Hungría", muere el 4 de enero de 1604 a la edad de 55 años. En esta época comienzan los crímenes de Elisabeth, que en ese entonces tenía la edad de 44 años.
Despide a la familia de su esposo del castillo en el que vivían junto con ella y se convierte en la señora feudal de un importante condado de Transilvania, aunque sin fuerzas militares.

El Rey Matías II de Hungría ordena al conde Jorge Thurzó, primo de Elisabeth, investigar el castillo de Cachtice, debido a los rumores que circulaban acerca de las presuntas prácticas de magia roja por parte de la condesa. Según esta investigación, se hallaron muchas mujeres torturadas dentro del castillo.

Elisabeth se negó a declararse inocente o culpable, a pesar de que muchos de sus colaboradores fueron obligados a testificar. Su mayordomo, por ejemplo, testificó que en su presencia se habían asesinado a 37 mujeres de entre 11 y 26 años.
Sus seguidores fueron decapitados y quemados y ella fue condenada a cadena perpetua en confinamiento solitario en su propio castillo.
Cuatro años después del juicio, el 21 de agosto de 1614, uno de los carceleros la encontró sin vida en el suelo.
La enterraron en el pueblo de Ecsed, tras un fallido intento de enterrarla en la iglesia de Cachtice.
Tras su muerte, se prohibió hablar de ella en todo el país, y sus descendientes se vieron obligados a huir hacia Polonia.


Crímenes


La condesa sangrienta fue una cruel asesina en serie obsesionada por la belleza y la juventud.
Se cuenta que a sus 44 años (tras la muerte de su esposo) se burló de una anciana que pasaba por el pueblo. La anciana la maldijo diciéndole que ella estaría igual de vieja, en poco tiempo.

Según las investigaciones de su primo y enemigo, el conde Jorge Thurzó, se dice que cuando él llegó al castillo de la condesa, se encontró con muchachas en estado agónico y desangradas. Después de este descubrimiento, se exhumaron cerca de 50 cadáveres del castillo de Cachtice.
En su diario personal se detalla la muerte de 612 muchachas de entre 9 y 26 años.
Sus crímenes comenzaron en 1604. Se dice que una de sus sirvientas la estaba peinando cuando, inintencionadamente, tiró de su cabello. Elisabeth le dio una bofetada que provocó que una gota de sangre de la muchacha cayera en uno de sus dedos. La condesa notó que esa parte de su piel lucía tersa y sin arrugas, por lo que se obsesionó con esta idea y ordenó desangrar a la sirvienta para bañarse en su sangre y beber de ella.

Esta práctica se habría vuelto una costumbre para la condesa, quien con la ayuda de su mayordomo Thorko y su sirvienta Dorottya Szentes, habría cometido una serie de asesinatos para prolongar su juventud.
Se cree que era muy común que bebiera la sangre directamente de sus víctimas: mientras Dorottya las sujetaba, Elisabeth bebía la sangre de sus mejillas, hombros o pechos.
En 1610 comenzaron a "escasear" las sirvientas de la zona, por lo que comenzó a reunir a jovencitas de la aristocracia menor para "educarlas" en su castillo. Todas ellas morían "por motivos desconocidos", por lo que muchos comenzaron a interesarse en esas muertes y a sospechar de la condesa, ya que los asesinatos de la gente de la noble sí eran de suma importancia.
Finalmente, una de sus víctimas pudo escapar para informar a las autoridades religiosas de los crímenes de la condesa.
Se encontraron muchos cuerpos de sus víctimas enterrados en lugares cercanos a su castillo.
En su diario se describen muchos métodos de tortura que usaba con sus víctimas. El más conocido es el de la "doncella de hierro", que consistía en una especie de sarcófago con pinchos afilados por dentro.


Curiosidades
- Mantenía una pésima relación con su suegra, Úrsula.
- Mientras su esposo no estaba, se dice que ella mantenía relaciones sexuales con sirvientes de ambos sexos.
- Actualmente, muchos historiadores sostienen que estos crímenes no serían más que invenciones de sus enemigos políticos (aunque las pruebas digan lo contrario).
- Se desconoce el paradero actual de su diario y de su retrato original.

miércoles, 28 de julio de 2010

Vlad Tepes

En el siglo XV, uno de los príncipes de Valaquia, provincia bajo dominación turca, ubicada entre los Alpes de Transilvania y el Danubio, es conocido con el nombre de Vlad Dracul, este último término significa dragón, el emblema del rey. Cuando su hijo Vlad IV, nacido en 1430, lo sucede a la edad de veinticinco años, recibe el título de Drácula, es decir, hijo del dragón.
Desde su infancia, Vlad Tepes es confrontado con la violencia. Ve a su padre asesinado y su hermano mayor enterrado vivo. El mismo es retenido varios años en una fortaleza como rehén por los turcos. En efecto, el Imperio Otomano se encuentra entonces en el apogeo de su poderío y se extiende hasta las fronteras de Hungría.


Vlad Tepes, a pesar de su sombría personalidad, es aún considerado por muchos rumanos como un héroe nacional por haber intentado liberar las provincias rumanas de Valaquia, Moldavia y Transilvania del dominio del invasor turco. Es uno de los jefes guerreros más temidos por las tropas de ocupación del sultán Mehmed II el Conquistador. Sin embargo, en 1462 es vencido y debe refugiarse en Hungría, donde es nuevamente tomado prisionero por razones políticas hasta 1473.

O Vlad el Empalador


El empalamiento, en una estaca de madera o hierro, es su método favorito para deshacerse de los prisioneros turcos o de sus opositores, de ahí su sobrenombre. En el siglo XV su crueldad es bien conocida y un grabado alemán de 1499 lo muestra festejando en medio de cadáveres empalados.

Se estima entre 50.000 y 100.000 el número de víctimas empaladas, quemadas e incluso desolladas vivas durante su corto reinado de una decena de años. Como sutil refinamiento, el príncipe a menudo manda engrasar o embotar la punta de las estacas para prolongar la agonía del ejecutado.
Su sadismo no conoce límites: crónicas locales cuentan que para castigar a unos emisarios turcos que no se descubrieron en su presencia, ordena que se les clave el fez en el cráneo. En otra ocasión, manda reunir a una gran cantidad de pobres y minusválidos en una amplia sala cerrada bajo el pretexto de invitarlos a un banquete y ordena prenderle fuego.
De vuelta en 1476 en el trono de Valaquia, Vlad Drácula es asesinado dos meses después sin que se sepa exactamente quién organizó su caída: rivales locales o turcos.

Es decapitado y su cabeza ensartada en la punta de una estaca. A principios del siglo XX (1931), su presunta tumba es abierta y, para sorpresa general, se encuentra vacía (de hecho, solo se encontraron huesos de bovino). Así, la leyenda coincide con el personaje mítico creado por Bram Stoker.

martes, 27 de julio de 2010

Descripción del conde Drácula

"Su nariz aguileña le daba verdaderamente un perfil de águila; tenía la frente alta, abombada, los cabellos escasos en las sienes pero abundantes en el resto de la cabeza; las cejas enmarañadas casi se juntaban sobre la nariz, y eran tan largas y tupidas que daban la impresión de rizarse. La boca, o al menos lo que yo veía bajo el enorme bigote, tenía una expresión ruel, y los dientes, resplandecientes de blancura, eran especialmente puntiagudos; sobresalían de los labios de un rojo intenso que revelaba una vitalidad extraordinaria para un hombre de esa edad. Sin embargo, las orejas eran pálidas y terminadas en punta; el mentón, ancho, también revelaba fuerza, y las mejillas, aunque huecas, eran firmes. Una palidez sorprendente era la impresión que daba esa cara."



Bram Stoker, Drácula