"Su nariz aguileña le daba verdaderamente un perfil de águila; tenía la frente alta, abombada, los cabellos escasos en las sienes pero abundantes en el resto de la cabeza; las cejas enmarañadas casi se juntaban sobre la nariz, y eran tan largas y tupidas que daban la impresión de rizarse. La boca, o al menos lo que yo veía bajo el enorme bigote, tenía una expresión ruel, y los dientes, resplandecientes de blancura, eran especialmente puntiagudos; sobresalían de los labios de un rojo intenso que revelaba una vitalidad extraordinaria para un hombre de esa edad. Sin embargo, las orejas eran pálidas y terminadas en punta; el mentón, ancho, también revelaba fuerza, y las mejillas, aunque huecas, eran firmes. Una palidez sorprendente era la impresión que daba esa cara."Bram Stoker, Drácula
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