BIENVENIDOS

"Si hay en el mundo una historia acreditada, es la de los vampiros. No les hace falta nada: testimonios orales, certificados de personas notables, de cirujanos, de curas, de magistrados. La evidencia jurídica es de las más completas. Con todo, ¿quién cree en los vampiros? ¿seremos todos condenados por no haber creído en ellos?"

J.J. Rousseau


sábado, 20 de marzo de 2010

El vampiro - Charles Baudelaire


Tú que como una cuchillada
entraste en mi triste pecho,
tú que, fuerte cual un rebaño
de demonios, viniste, loca,
a hacer tu lecho y tu dominio
en mi espíritu humillado.
-Infame a quien estoy unido
como a su cadena el galeote,
comno al juego el jugador,
como a la botella el borracho
como al gusano la carroña,
-¡maldita seas, maldita!
Rogué al rápido puñal
que mi libertad conquistara
dile al pérfido veneno
que socorriese mi cobardía.
Mas ¡ay! puñal y veneno
despreciándome, me han dicho:
"No mereces que te arranquen
de esa maldita esclavitud,¡imbécil!
-si de su imperio
nuestro esfuerzo te librara,
tus besos resucitarían de tu vampiro ¡el cadáver!".

La metamorfosis del vampiro - Charles Baudelaire


La dama, entre tanto, de su labios de fresa
estremeciéndose como una serpiente entre brasas
y amasando sus senos sobre el duro corsé,
Decía estas palabras impregnadas de almizcle:
Son húmedos mis labios y la ciencia conozco
de perder en el fondo de un lecho la conciencia,
Seco todas las lágrimas en mis senos triunfales
y hago sonreír a los viejos con infantiles risas.
Soy para quien sepa contemplarme desvelada,
la luna, y soy el sol, el cielo y las estrellas.
Yo soy, mi amado sabio, tan docta en los deleites,
Cuando sofoco a un hombre en mis brazos temidos,
o cuando a los mordiscos abandono mi busto,
tímida y ligera y frágil y robusta,
Que en esos cobertores que de emoción se rinden,
Impotentes los ángeles se perdieran por mí.
Cuando hubo succionado de mis huesos la médula
y muy lánguidamente me volvía hacia ella
A fin de devolverle un beso, sólo vi
rebosante de pus, un cáliz pegajoso.
Yo cerré los dos ojos con helado terror
y cuando quise abrirlos a aquella claridad,
A mi lado, en lugar del fuerte maniquí
que parecía haber hecho provisión de mi sangre,
en confusión chocaban fragmentos de esqueleto,
De los cuales se alzaban chirridos,
como los de una agria e infernal veleta,
o los de un cartel, al cabo de un vástago de hierro,
que acaricia el viento en las noches de invierno.

¿Vampirismo?


Un vampiro es una criatura siniestra que se caracteriza por alimentarse de sangre para mantener su actividad. Pertenece al grupo de los no-muertos, es decir, de aquellos que no poseen una "vida", pero que aún se mueven y habitan entre nosotros.

Otros nombres con que se conocen a estas criaturas son:
- brucolaco (en castellano y griego, vrykolakas),
- kuei-jin o kyuuketsuki (吸血鬼) (en japonés),

- nosferatu (griego nosophoro (νοσοφορος), portador de enfermedad),

- strigoï o strigoiul (rumano moderno),
- upiór (polaco),
- upir (ruso antiguo),
- vampir (búgaro y serbio),
- vampyrus (latín),
- vrolok (eslovaco) y
- vurdalak (ruso moderno)

En Grecia se les denominaba tympaniaios o vrykolakas dependiendo de su origen.
En escritos ingleses medievales enlatín, el vampiro era denominado como "cadáver sanguisugus".



Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Vampiro

Historia de vampiros - Joan Manuel Serrat


Sus padres y hasta sus abuelos
fueron vampiros de prosapia
y tras su leve mordedura
sangre libaban a su anchas,
pero éste en cambio era un vampiro
que apenas si sorbía agua
al mediodía y en la cena
de noche y en las madrugadas.

Abstemio de sangre
era la vergüenza
de los otros vampirosy de las vampiresas.
Este vampiro tan distinto
osó crear una variante
proselitista de vampiros
anónimos y militantes
bajo la luna hizo campaña
con sus consignas implacables
"Vampiros sólo beban agua,
la sangre siempre trae sangre..."

Pero temieron sus colegas
que esa doctrina peligros
atentase a los vampiros flojos
que beben sangre con gaseosa.
Y así una noche de tormenta
cinco quirópteros de lidia
le propinaron al indócil
sus dentelladas de justicia.
El desafío del rebelde
quedó allá abajo en cuerpo y alma
con cinco heridas que gemían
formando un gran charco de agua.

Lo extraño fue que los verdugos
colgados de una vieja rama
a su pesar reconocieron
el buen sabor del agua mansa.
Desde esa noche ni vampiros
ni vampiresas chupan sangre,
los hematíes son historia
y el agua corre Dios mediante.
Y como siempre ocurre en estos
y en otros casos similares
el singular vampiro abstemio
es venerado como un mártir.

lunes, 1 de marzo de 2010

Crónica de un Rito Oscuro: La Otra Cara



Ella era una joven muy hermosa. Apenas había cumplido su mayoría de edad, pero poseía una penetrante mirada cargada de historias y experiencias que la hacían parecer mayor. Su resplandeciente cabello largo y dorado le caía como cascada sobre sus estrechos hombros.
Esa noche, llevaba un largo vestido holgado que resaltaba su figura. Sí, ella era sencillamente hermosa y esa noche yo la condenaría.
Hace mucho tiempo la observaba desde lejos. Nunca me acercaba a ella más de lo que cualquier otro mortal se acercaría a otro mortal.
Ella había hecho de mí -sin saberlo- un vampiro madrugador. Me levantaba de mi tumba apenas se ponía el sol y regresaba a mi hediondo escondite cuando renacientes haces de luz empezaban a rayar el firmamento antes del amanecer.
Supe que la convertiría desde el primer momento que la vi. Siempre la tenía presente en mis pensamientos. De cierta forma, su próxima incursión en mi vida me quitaba el sueño.
Esa noche la había seguido a escasos metros. Me había acercado más de lo que acostumbraba y la había acompañado silenciosamente hasta su casa. Ella, sin advertir mi presencia, subió a su dormitorio dispuesta a descansar.
Yo vestía de negro y me confundía con la oscura noche. Y ahí, trepado en un árbol la observaba con ansiedad por la ventana.
En un momento, y sin pensarlo demasiado, decidí entrar en la casa. Me acercaría a la joven, la tomaría entre mis brazos y le concedería el Don de la Vida Eterna. Sí, eso tendría que hacer.
Sigilosamente, sin hacer el más mínimo ruido me escabullí entre la maleza y avancé hacia su casa. Atravesé la puerta principal sin ningún problema e inmediatamente busqué su habitación. Arriba de las escaleras, ahí podía percibir su olor. Subí las escaleras despacio, lentamente. No tenía prisa alguna pues tenía la eternidad entera para disfrutar del momento que se aproximaba. Me detuve delante de la puerta de su dormitorio, coloqué mi pálida mano en la perilla y la giré muy despacio.
La encontré tendida en su cama, descansando. Era increíble la belleza que la envolvía. Sin saber qué hacer ni qué decir procedí a colocarme en el dintel de la puerta y me dispuse a esperar.
Después de un breve momento, vi cómo ella se aproximaba. Caminaba hacia mí y yo no podía hacer nada más que esperar. Por un momento ella vaciló y no pude evitar sonreír al observar la adorable expresión de su rostro. Ella también lo deseaba, lo supe en ese momento.
Ella se detuvo y yo, sin dudarlo más, tomé su bello rostro entre mis manos y fijé mi mirada en la de ella. Ella ni siquiera se estremeció al sentir la fría temperatura de mis manos, pero pude ver cómo la cautivaba mi mirada. Observaba embelesada la belleza de mi rostro. Sí, los vampiros somos criaturas hermosas ante los ojos humanos.
En ese instante, sin articular palabra alguna, le hice la invitación a mi víctima de la forma en que solo los de nuestra especie pueden hacerla. Ella lo supo y yo, a mi vez, supe también su respuesta, y sin decir nada me aproximé a su rostro y besé suavemente sus tentadores labios, presa del profundo amor que sentía por ella.
Cómo me hubiera gustado decirle cuánto había deseado ese momento, pero no lo hice. No podía arruinar nuestro momento.
La tomé entre mis brazos y sonreí antes de echar a correr a una velocidad a la que ningún humano podría acceder por sus propios medios. Durante todo el trayecto, ella había caído en un extraño estado de sopor del que salió cuando llegamos al lugar que yo elegí.
No podía sentir otra presencia en aquel lugar. Estábamos solos en ese sitio alejado y no habría ningún testigo que presenciara lo que estaba por suceder.
Le ayudé a ponerse de pie en el suelo. Me acerqué a ella en cuanto pude y otra vez esperé. Quería que fuera ella quien tomara la iniciativa. Pasó un momento que a mí me pareció casi eterno, hasta que por fin ella se acercó a mí. Colocó su cálida mano sobre mi nuca y dejé que acercara mis labios a su cuello. Se lo permití porque era lo que yo tanto había deseado desde hace mucho tiempo. Rodeé su débil figura con mis brazos. Ella era perfecta a pesar de ser humana. Representaba todo lo que yo había deseado a lo largo de mi vasta existencia. Deslicé mis labios por la piel de su cuello disfrutando cada momento, cada segundo en que percibía cuidadosamente su deliciosa fragancia. Arqueó su espalda hacia atrás y extendió su cuello entregándose completamente a mí. Incitándome a beber de ella sin perder más tiempo. Descubrí mis colmillos y los hundí en la frágil piel de su garganta. Me alimenté de ella, su sangre era simplemente exquisita.
Rápidamente, yo había caído en un éxtasis total, en un revoltijo de deliciosas sensaciones.
En medio de la frenética lucha interna en la que me encontraba, podía oír su corazón. Ese corazón joven y aún lleno de vida. Vida que yo le iba a arrebatar.
Mi cerebro se conectó con el de ella y por fin sentí que la conocía completamente. Solo entonces fui capaz de pronunciar las palabras que ella tanto había esperado.
"¿Quieres acompañarme por toda la eternidad?". Me oí decir, sin recibir respuesta alguna. Pensé que ella no me había escuchado así que volví a preguntar.
"¿Quieres acompañarme por toda la eternidad?". Al no recibir respuesta esta vez, le dije las palabras más sinceras que se me ocurrieron en ese desesperado momento.
"Demuéstrame que eres merecedora del Don Oscuro. Demuéstrame tu fortaleza y dame una respuesta audible". Nada. "¿Quieres acompañarme...?", comenzaba a preguntar, esta vez con menos esperanzas, pero ella me respondió con un débil "Sí..."
Entonces hinqué los colmillos en mi propia muñeca y le di a beber de mí.